Dar gracias,
suena fácil, pero que tal darlas en medio de la adversidad MOB
La vida puede sorprenderte dando
un giro radical a tu vida de un momento a otro en cuestión de segundos. En
infinidad de veces has escuchado historias que empiezan con un: “sólo
fueron minutos”, “esto pasó en cuestión de segundos”. Y es que sólo
bastan segundos para que nuestra vida sea marcada para siempre, pero no
profundizaré en la tormenta (adversidad) sino de lo que se hace en medio de
ella. Cuando alguien nos regala un obsequio, nos presta ayuda o llega a
nuestras vidas algo tan anhelado, de forma automática se emboza la palabra gracias en nosotros, porque nos sentimos
satisfechos, conmovidos o agradecidos por esto, pero ¿Cómo agradecer en
momentos difíciles? Ejemplos:
En la pérdida de un ser querido,
el quedarte sin trabajo, en medio de una enfermedad, al vivir una
tragedia o accidente, ¿Darías las gracias?
A lo largo de mi vida he tenido
que pasar por algunas cosas semejantes a los ejemplos anteriores y muchos de
estos me han costado trabajo enfrentarlos, porque cuando te sucede algo de esto,
te enfrentas al sentimiento según mi percepción más intenso de todos: El dolor, esto te comprime
todo desde adentro y nubla tu mente, hasta el punto de dejarte ciega, no de
forma física, pero sí de la forma que dejas de ver lo bueno, positivo y motivo
para agradecer.
Y
sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes
lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.
Ro. 8:28 (NTV)
Estas palabras suenan
alentadoras, en muchas ocasiones las he citado para aconsejar y motivar a
alguien, pero cuando eres tú el que pasas por adversidades, entonces se pone en
prueba que tan ciertas son y la confianza en estas palabras. Si desmenuzamos
toda esta frase o por lo menos destacamos estos puntos entenderemos mejor:
1. Dios hace que todas las cosas
cooperen para el bien de quienes lo aman; Esto puede ser muy
complejo de entender, en otra versión dice: ayudan a bien, ¿de qué bien me habla? Pues te lo explico con
un ejemplo: Cuando un hijo se enferma y debes darles medicamentos que no saben
bien o incluso métodos que causan dolor, el padre que verdaderamente ama a sus
hijos lo hará aunque él no quiera o se destroce el corazón viendo el
sufrimiento, sabes que lo debes hacer pasar por este dolor para que se ponga
bien y se sane, de la misma forma Dios actúa con nosotros, aunque nos duela lo
que vivimos, a Él le duele más al vernos sufrir, pero es necesario para
que nos vaya bien.
2. son llamados según el propósito
que él tiene para ellos; Cada uno de nosotros tiene un propósito
en este mundo, lo he nombrado en post anteriores. Si la vida nos permite vivir
estas circunstancias, es porque tenemos el valor de afrontarlas, de salir de
ellas y levantarnos.
Mi conclusión de todo esto
es que la opción más fácil de afrontar las adversidades es quejándose,
maldiciendo o buscando culpables, pero definitivamente la mejor forma de
vivir estas adversidades y salir pronto de ellas es siendo agradecidos, así
puedes decir: Pude haber muerto, pero estoy con vida, puedo estar enfermo, pero
saldré adelante, ya no está mi ser querido, pero pude disfrutarlo y ahora
descansa; estas palabras tal vez no te consolarán por completo o arrancarán todo ese dolor, pero será un comienzo para
removerlo.
Hoy
te invito a ser agradecido, cuando das gracias te llenas de fortaleza y
valentía para afrontar cualquier situación, hoy más que nunca, te motivo a
Dar las Gracias aunque te cueste...
