Vivimos hoy en día en un mundo donde la normalidad se ha vuelto algo extraño y en donde lo que antes era reprobado es cada vez más normal MOB
Cada día que pasa las cosas en el mundo se ponen peor, ver las cosas que suceden en Siria con la muerte de tantos niños que son inocentes, y que no tienen nada que ver con lo que los adultos hacen, sin embargo pagan la consecuencia de las acciones, ver a países como Venezuela que viven una realidad nefasta en donde ni el dinero que trabajan sirven para poder comer o comprar lo que quieren, en donde el protestar, defender y reclamar derechos es sinónimo de una muerte segura, o incluso vivir en un país en donde la diferencia de ideales y política nos tienen con incertidumbre de como se llevará el mandato de un país que en un año después de pasar por un terremoto, aún muchos viven en casa de campaña y llevando un duelo por todo lo que perdieron, en donde ahora tampoco se puede reclamar o tener un punto de vista diferente y no puedes expresarlo por temor a represalias.
Todos estos estos acontecimientos y cosas que estamos viviendo sólo es una pequeña introducción a lo que se viene de aquí en adelante, las guerras, los desastres naturales, la hambruna, la matanza y destrucción de unos hacía otros, es cada vez más palpable.
El objetivo de este post no es para hablar de política o religión, este post surgió cuándo empecé a preguntarme: ¿Qué estoy haciendo ante todo esto?¿Qué puedo hacer ante la necesidad que estamos viviendo? Muchos de nosotros podemos ver las noticias y escuchar todo lo que pasa lamentarnos, pero nada más que eso, seguir con nuestra rutina y el quemeimportismo ante todo esto, pero es tiempo de despertar, esto no debe ser tomado como algo aislado a nuestras vidas porque es algo que nos compete a todos, lo que ahora están viviendo estas personas según como van las cosas, nos puede suceder a nosotros más pronto de lo que pensamos, no podemos seguir siendo egoístas, ni hacernos de oídos sordos o de la vista gorda, nuestros niños y futuros hijos heredarán este mundo.
Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo. Eclesistes 4:8
Estamos envueltos en la vanidad en donde priorizamos lo material, nos esforzamos trabajando para tener más recursos, pero cada vez nos alejamos más de lo que en verdad importa los que están a nuestro lado sufren, padece nuestra familia en silencio y frialdad de este siglo, porque la falta de dedicación y tiempo con los nuestros se la hemos dejado al dichoso éxito y herencia que queremos alcanzar.
Nos estamos perdiendo lo mejor de esta vida y la desperdiciamos con cosas que luego de morir no nos servirán de nada.
Es el momento de unirnos, de apoyarnos, de luchar por las mismas causas; la libertad, el respeto, la paz y sobretodo el amor. Pero esto no se logra sin creer, necesitamos depositar nuestra confianza en alguien más superior, que para muchos les es difícil creer porque no lo ven, pero ¿acaso no hemos confiado ya demasiado en personas que vemos y que nos han defraudado?
Tomaré por ejemplo a un pueblo que admiro mucho y amo al pueblo judío, porque son los seres humanos más resilientes (la resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad, superar algo y salir fortalecido mejor que antes) que pueden existir, han tenido que padecer, sufrir y ser pisoteados centenares de veces, pero nunca vendieron sus principios y convicciones, pese a cualquier circunstancias, fueron marcados, aislados y tratado peor que animales, pero aún así se levantaron y cuando quisieron exterminarlos el Dios en quien muchos de ellos confiaron, saco de un remanente que se convirtiendo en una nación. Ellos aman la tierra que su Dios les prometió, por esta razón la defienden fervientemente.
No incito a la guerra, pero si promuevo que todos formemos parte del cambio, empezando por nuestra manera de pensar y sobretodo de actuar, no podemos seguir siendo insensibles ante la necesidad de los demás, porque esta es la necesidad de todos.
No incito a la guerra, pero si promuevo que todos formemos parte del cambio, empezando por nuestra manera de pensar y sobretodo de actuar, no podemos seguir siendo insensibles ante la necesidad de los demás, porque esta es la necesidad de todos.
“y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. Mateo 24:12
Hoy te invito a que despiertes, no podemos seguir con esta frialdad, no podemos seguir quejándonos y pretender que los demás resuelvan, es momento que nosotros lo hagamos, no critiques más a los que alzan su voz para defender sus derechos, es tiempo de que todos nos unamos por amor a los nuestros, involúcrate en labores sociales, apoya estas causas, hay muchos lugares donde necesitan de nuestra ayuda, en hospitales, comunidades, centro de atención, en tu barrio en tu misma familia. No eres médico ni sabes de medicina, pero hacer que otros sonrían siempre será una forma de sentirnos mejor, no eres psicólogo, pero siempre hay quien quiera ser escuchado, siempre es mejor ser parte de la solución y no del problema, no te quejes más por la familia que tienes, amala y trata de mejor las cosas dentro de ellas, así cuando algún miembro falte, dolerá su ausencia, pero tu consciencia estará en paz porque desfrutaste de su compañía cuando estaba con vida.
Hagamos el amor y no la guerra, sembremos respeto, responsabilidad y los frutos siempre nos llenarán de paz. MOB
Hagamos el amor y no la guerra, sembremos respeto, responsabilidad y los frutos siempre nos llenarán de paz. MOB

No hay comentarios.:
Publicar un comentario